Horario de Misas

Misas Diarias:

Colegio De La Inmaculada a las 6:00 de la mañana

Hospital Pavía a las 8:00 de la mañana

Parroquia (Capilla de Misa Diaria) a las 7:00 de la noche

Misas Dominicales:

Sábado (Vigilia) a las 7:00 de la noche

Domingo a las 8:00 y 10:00 de la mañana


Sobre el Precepto Dominical

"Nihil Sine Dominica" (Sin el día del Señor, nada)

El título del artículo se extrae de las palabras más emblemáticas de San Donato, que lideraba el grupo de fieles cristianos cuando eran interrogados por su fe católica en África del Norte, en los inicios de la Iglesia de Cristo en dicho continente. En efecto, el ejemplo de estos jóvenes mártires es para nosotros un interrogante sobre nuestra fidelidad al domingo, como expresión de nuestra fe en Dios, Padre e Hijo y Espíritu Santo. Por ello, vamos a escuchar de nuevo, aprender de nuevo y una de las gracias que Cristo otorga a su Iglesia: el estar siempre unidos a Él por medio de los sacramentos, recibidos en estado de gracia. En concreto, me refiero a uno de las instituciones donde de manera más tangible la lex orandi y la lex credendi se encuentran: es el precepto dominical.

1. ¿Qué es el precepto dominical? El precepto dominical es la institución generada por la Iglesia a lo largo de los siglos con el fin de permitir a todos los fieles, de cualquier rango y condición, el poder celebrar la fe católica en los días más importantes del año litúrgico, a saber: el domingo, desde el atardecer de la vigilia, hasta la clausura del mismo, es decir, a medianoche. Se extiende a otros días que la Iglesia disponga. El precepto dominical, además, permite a los fieles cumplir el tercer mandamiento de la Ley de Dios que tienen que ver con nuestra relación con Él: «Santificarás las fiestas» (Ex 20,8; Dt 5,12-15).

2. ¿Cómo se santifica el domingo? El domingo se santifica fundamentalmente de cuatro maneras simultáneas y que se apoyan mutuamente:

1.º) Participando de la Eucaristía en Iglesia
2.º) Absteniéndonos de trabajos o tareas que nos impidan rendir culto a Dios
3.º) Absteniéndonos de aquello que no nos permita estar alegres el domingo
4.º) Procurando el reposo del cuerpo y del alma

3. ¿Qué se entiende por participar de la Eucaristía? Participar de la Eucaristía se entiende asistir a una iglesia católica y celebrar con la asamblea litúrgica allí reunida el sacramento de la Eucaristía, participando de manera activa, piadosa y atenta. El precepto dominical se cumple desde la tarde del sábado previo a ese domingo, en la misa propia del domingo.

4. ¿Puedo omitir mi participación a Misa el domingo? Participar de la santa Misa el domingo es un deber de conciencia. Así lo afirmó el San Juan Pablo II, y es materia grave -objeto de confesión- el omitir deliberadamente mi asistencia al Sacrificio de Cristo.

5. ¿Por qué no puedo «saltarme la misa» un domingo? Porque fue en domingo cuando resucitó nuestro Señor Jesucristo de entre los muertos, perdonándote los pecados y ofreciéndote la gracia de la vocación a la santidad de vida y unión con Dios. Además, es en la Iglesia donde encuentras los medios con que hoy Dios te habla por Jesucristo de un modo eficaz, real y personal. De modo excelente están los sacramentos. Y de entre los sacramentos, como enseña santo Tomás, está la Eucaristía, que es el sacramentum maius.

6. Y si en mi parroquia no hay ordinariamente ministro ordinario de la Eucaristía (Obispo o presbítero), ¿cómo puedo cumplir con mi deber de santificar al Señor en domingo? La Iglesia prevé que en los casos donde concurre una causa grave, como es la ausencia del ministro de la Eucaristía ordinario, que se proceda de tres maneras:

1.º) El Obispo diocesano organice Liturgia de la Palabra de Dios donde se posibilite que los fieles podamos oír al Señor en la Sagrada Escritura y comulguemos con su Cuerpo y con su Sangre.
2.º) Se organicen las familias cristianas para elevar oraciones de acción de gracias e intercesión a Dios para glorificarlo en el día de la victoria de Cristo
3.º) Que cada fiel ore al Señor por un espacio de tiempo prolongado, suplicando al Señor y agradeciéndole los beneficios de su amor, principalmente revelados en la redención de Jesucristo.

7. Finalmente, ¿desde cuándo legisla la Iglesia sobre un deber de conciencia como el de participar de la Eucaristía? Desde siempre. Ya la carta a los Hebreos recuerda la necesidad de ser «practicante» para ser auténtico cristiano, fiel discípulo de Cristo. Pero no sólo aquí. También los Padres apostólicos urgen a los fieles a la obligación espiritual contraída con Cristo, por agradecimiento y amor a Dios, que nos salva del pecado y de la muerte.

Fue en el siglo XX cuando la legislación se formula de modo preciso y universal. En el Código de Derecho canónico de 1917 se recoge la obligación dominical para todos y cada uno de los domingos (cf. c. 1247, §1).

El beato Pablo VI sanciona en 1963 la misma norma reformulada bajo criterios pastorales en el Concilio Vaticano II (cf. SC 106), y especifica que el domingo es una fiesta primordial de los cristianos, en la cual escuchamos la Palabra de Dios y participamos del Misterio pascual de Cristo.

Finalmente, en tiempos más recientes San Juan Pablo II ha hablado abundantemente con la Carta apostólica Dies Domini sobre la santificación del día del Señor promulgada en 1998. En ella recuerda el deber de conciencia de la participación eclesial al Misterio eucarístico (cf. nºº 46-47).

Feliz domingo, Día del Señor.