Episcopologio

En un primer momento se denomina Diócesis de Puerto Rico. En 1924, cambia el nombre por Diócesis de San Juan de Puerto Rico. En 1960 sube al rango de Arquidiócesis.

  • Alonso Manso (1511-1539)
  • Rodrigo de Bastidas (1541-1567)
  • Francisco Andres de Carvajal, O.F.M. (1568-1570)
  • Manuel de Mercado Aldrete, O.S.H. (1570-1576)
  • Diego de Salamanca, O.S.A. (1576-1587)
  • Nicolás de Ramos y Santos, O.F.M. (1588-1592)
  • Antonio Calderón de León (1593-1598)
  • Martín Vásquez de Arce, O.P. (1600-1609)
  • Francisco Diaz de Cabrera, O.P. (1611-1614)
  • Pedro de Solier y Vargas, O.S.A. (1614-1619)
  • Bernardo de Valbuena (1620-1627)
  • Juan López de Agurto de la Mata (1630-1634)
  • Juan Alonso de Solis y Mendoza, O. Carm. (1635-1641)
  • Damián Lopez de Haro, O.SS.T. (1643-1648)
  • Hernando de Lobo Castrillo, O.F.M. (1649-1651)
  • Francisco Naranjo, O.P. (1652-1655)
  • Juan Francisco Arnaldo Isasi (1656-1661)
  • Benito de Rivas, O.S.B. (1663-1668)
  • Bartolomé Garcia de Escañuela, O.F.M. (1671-1676)
  • Marcos de Sobremonte (1677-1681)
  • Juan Francisco de Padilla, O. de M. (1684-1693)
  • Jerónimo Nosti de Valdés, O.S.B.s. (1704-1705)
  • Pedro de la Concepción Urtiaga, O.F.M. (1707- 1715)
  • Fernando de Valdivia y Mendoza, O.S.A. (1719-1725)
  • Sebastián Lorenzo Pizarro, O.S.B.s. (1727-1736)
  • Francisco Pérez Lozano, O.S.B.s. (1738-1743)
  • Francisco Placido de Bejar, O.S.B.s. (1745)
  • Francisco Julián de Antolino (1748-1752)
  • Pedro Martínez de Oneca (1756-1760)
  • Mariano Martí (1761-1770)
  • Manuel Jiménez Pérez, O.S.B. (1771-1781)
  • Felipe José de Tres-Palacios (1784-1789)
  • Francisco de Cuerda (1790-1795)
  • Juan Bautista de Zengotita, O. de M. (1795-1802)
  • Juan Alejo de Arizmendi (1804-1814), primer Obispo Puertorriqueño
  • Mariano Rodríguez de Olmedo (1815-1824)
  • Pedro Gutierrez de Cos (1826-1833)
  • Francisco Fleix Soláus (1846)
  • Francisco de La Puente, O.P. (1846-1848)
  • Gil Estévez y Tomás (1848-1854)
  • Pablo Benigno Carrion de Málaga, O.F.M. Cap. (1857-1871)
  • Juan Antonio Puig y Montserrat, O.F.M. (1874-1894)
  • Toribio Minguella y Arnedo, O.A.R. (1894-1898)
  • Francisco Javier Valdés y Noriega, O.S.A. (1898-1899)
  • James Herbert Blenk, S.M. (1899-1906)
  • William Ambrose Jones, O.S.A. (1907-1921)
  • Jorge José Caruana (1921-1925)
  • Edwin Vincent Byrne (1929-1943)
  • James Peter Davis (1943-1964) 1960-1964, primer arzobispo
  • Luis Aponte Martínez, 1964-1999
  • Roberto González Nieves, O.F.M. 1999-
  • Primer Obispo de Puerto Rico y primero en América
    Primer Obispo de Puerto Rico y primero en América
    Don Juan Alejo de Arizmendi - primer obispo puertorriqueño
    Don Juan Alejo de Arizmendi - primer obispo puertorriqueño
    Catedral de San Juan - interior
    Catedral de San Juan - interior
    Catedral de San Juan en el S. XIX
    Catedral de San Juan en el S. XIX

    Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico

    La Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico (en latín: Archidioecesis Sancti Ioannis Portorricencis) fue creada como la Diócesis de Puerto Rico por el Papa Julio II mediante la bula "Romanus Pontifex" en 1511. Fue de las primeras tres diócesis creadas en América, junto con la Arquidiócesis de Santo Domingo y Concepción de la Vega. El primer obispo, Alonso Manso, el primero en tomar posesión de una Sede Episcopal en toda América, llegó en 1512 a la Isla del Cordero. Su sede es la Catedral Metropolitana de San Juan. Es elevada a Arquidiócesis por el Papa Juan XXIII en 1960 elevando a Mons. Davis (norteamericano) a dignidad arzobispal.

    El actual Arzobispo Metropolitano de San Juan de Puerto Rico es Mons. Roberto Octavio González Nieves, OFM. Fue el segundo puertorriqueño ordenado obispo para la jerarquía católica estadounidense (Auxiliar de Boston en el año 1988) y el segundo arzobispo puertorriqueño en la Sede Episcopal de San Juan de Puerto Rico. El primer obispo puertorriqueño en ocupar la Sede de San Juan de Puerto Rico fue Juan Alejo de Arizmendi y, una vez elevada a sede metropolitana, el primer arzobispo puertorriqueño fue Luis Cardenal Aponte Martínez, primer cardenal puertorriqueño.

    Un estimado de 898,218 (2010) católicos viven en la jurisdicción de la Arquidiócesis.


    Breve Historia

    Después de dos intentos fallidos con las Bulas "Illius Fulciti" del 20 de noviembre de 1504 y "Universalis Ecclesiae" del 28 de julio de 1508, el Rey Fernando el Católico y el Papa Julio II llegan a unos acuerdos para la erección de las iglesias particulares en el Nuevo Mundo. Mediante la Bula "Romanus Pontifex" del 8 de agosto de 1511, se cambia el proyecto inicial de un arzobispado y dos diócesis en La Española y se erigen tres nuevas diócesis, la de Concepción de la Vega, Santo Domingo y Puerto Rico.

    Se nombran los tres obispos, siendo el de Puerto Rico el Licenciado Don Alonso Manso, canónigo magistral de Salamanca. Sale de esa ciudad y llega a la Isla de San Juan el 25 de diciembre de 1512. Manso no solo fue el primer obispo de la Diócesis de Puerto Rico, sino el primero en llegar a Indias. Por lo tanto, "Fue Puerto Rico, en efecto, la primera iglesia local (en América) viva, habitada y pastoreada por un obispo." Primero perteneció a la Provincia Eclesiástica de Sevilla. Cuando se creó la Arquidiócesis de Santo Domingo en la Española el 12 de febrero de 1546, pasó a ser sufragánea de dicha Arquidiócesis. El territorio de la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico incluía a la provincia de Guayana en tierra firme hasta la creación de la diócesis de Santo Tomás de Guayana el 20 de mayo de 1790 que fue originalmente sufragánea de la Arquidiócesis de Santo Domingo. Cuando la parte española de dicha isla fue cedida a los franceses en el 1798, Puerto Rico pasó a depender de la Arquidiócesis de Santiago de Cuba.

    Hasta el 1898 la Diócesis de Puerto Rico tuvo cuarenta obispos. Entre ellos hubo veinticuatro regulares y diecisiete seculares. Sólo un puertorriqueño llegó a ostentar la Mitra: el Doctor Don Juan Alejo de Arizmendi y de la Torre (1803-1814). El último obispo en ocupar la Silla antes de la llegada de los norteamericanos lo fue el Doctor Don Fray Toribio Minguella de la Merced, de los Recoletos de San Agustín.

    El primer puertorriqueño en haber sido nombrado obispo fue Don Juan Alejo de Arizmendi. Egregio pastor de la grey puertorriqueña y primero en llamar a los hijos de la isla de Puerto Rico como "compatriotas" en defensa de la identidad nacional. Es por esto que, junto a Ramón Power y Giralt, se le reconoce como primer proser puertorriqueño.

    Como consecuencia de la guerra Hispanoamericana, la isla de Puerto Rico fue invadida por los Estados Unidos de América. Con el Tratado de París de 1898, Puerto Rico pasa a los Estados Unidos como territorio. En 1899 nombró la Santa Sede al Doctor James H. Blenk, S.M. como primer obispo bajo el nuevo régimen de gobierno. A su llegada encuentra una diócesis en crisis debido a los efectos de la aplicación inmediata del régimen de separación de la Iglesia y el Estado y la incautación por el gobierno militar de los bienes inmuebles de la Iglesia Católica. El 20 de febrero de 1903, la Diócesis de Puerto Rico quedó separada de la Provincia Eclesiástica de Santiago de Cuba y sujeta directamente a la Santa Sede mediante el breve apostólico "Actum Praeclare" del Papa León XIII, el cual creaba las diócesis de Cien Fuegos y Pinar del Río en Cuba.

    Durante 62 años la Iglesia Criolla estuvo pastoreada por obispos norteamericanos debido al discrimen que en principio se hizo del clero nativo capacitado para la mitra y luego por conveniencia económica y estabilidad política. Intelectuales de altura rechazaban la labor de los obispos americanos. René Marqués, en junio de 1960, describe la labor de los prelados americanos en Puerto Rico en su escrito en la revista Claridad ¿Roma o USA? Encricijada política del catolicismo en Puerto Rico de la siguiente manera:

    La Iglesia Católica dominada por el clero norteamericano, en vez de ser custodia y guardadora de nuestra cultura secular, es hoy en Puerto Rico, de hecho, uno de los instrumentos efectivos de desintegración nacional tanto en lo político como en lo cultural. El pragmatismo y materialismo del clero norteamericano han matado en nuestro pueblo la esencia popular del catolicismo altamente protestantizado, el mismo que está al uso de los protestantes en Estados Unidos de Norteamerica. Razón, sin duda, por la cual el catolicismo ha perdido tanto terreno durante los sesenta años del regimen norteamericano.

    Tanto el clero como líderes políticos, intelectuales puertorriqueños de altura y laicos comprometidos solicitaban una jerarquía católica nativa. Fue la solicitud durante más de 60 años de prelados norteamericanos en la isla. Por ejemplo, Don Angel Acosta Quintero, Presidente de la Asociación de laicos de Ponce, escribe en 1904 al Delegado Apostólico para Puerto Rico:

    Un prelado extranjero, bien sea español o de cualquiero otra nacionalidad no sería simpático al país. Por estas razones la Asoc. de Católicos no queriendo ocupar con otras nuevas la ocupada atención de S.S.Y., se permite significarle para dicho cargo los nombres de Dr. Baldomero Hernández, licenciado en derecho y actual arcediano de la Catedral de San Juan, Don José María Berrios, actual provisor del Obispado de San Juan, Don Francisco Serbiá, actual cura párroco de la Yglesia de Juana Díaz, Don José de Jesús Nieves, actual cura párroco de la Yglesia Catedral de San Juan.

    En 1960 se creó la Comisión Permanente pro nombramientos de obispos puertorriqueños compuesta, entre otros, por intelectuales y católicos comprometidos como Don Eladio Rodríguez Otero, Roberto Beascochea y Margot Arce. Ellos dirigieron una campaña ante la Santa Sede pidiendo obispos puertorriqueños.

    Con la insistencia de tantos ruegos por un obispo nativo y la creación en 1952 del Estado Libre Asociado de Puerto Rico - lo que supuso un gran cambio para Puerto Rico y su Iglesia- se creó la Diócesis de Arecibo en 1960 y aunque su obispo era norteamericano, sus padres eran de origen hispano. Gran sorpresa fue que junto a la creación de la Diócesis de Arecibo se creó la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico y la Sede de San Juan pasó a ser Metropolitana de la de Ponce y Arecibo.

    La gran noticia por todos esperada fue que, junto a la creación de la Diócesis de Arecibo y de la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico con la elevación a Arquidiócesis de la Sede de San Juan, se nombró al sacerdote puertorriqueño Luis Aponte Martínez de 38 años de edad, a la sazón párroco de Aibonito y Capellán Militar, obispo auxiliar de Ponce.  

    Luis Aponte Martínez fue primero Auxiliar de Ponce y en 1964 Residencial de la segunda diócesis insular. Mas tarde, en el mismo año 1964, mientras se encontraba en sesión del Concilio Vaticano II, Aponte Martínez recibió la noticia de ser trasladado a la Sede Metropolitana de San Juan de Puerto Rico, convirtiéndose así en el primer puertorriqueño elevado a la dignidad arzobispal. El Papa Pablo VI lo creó Cardenal en el Consistorio Público para la creación de cardenales celebrado en Roma en el año 1973. Se le aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de San Juan por motivos de edad en el año 1999.

    Catedral de San Juan - exterior
    Catedral de San Juan - exterior